Cocina catalana...

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El restaurante Con Gracia, donde el producto es el gran protagonista, apuesta por una cocina clásica local pero con toques creativos e internacionales

El restaurante Con Gracia abrió sus puertas con una apuesta novedosa y a priori arriesgada, pero ahora, más de una década después, ha quedado patente que su fórmula funcionaba. Y es que en este establecimiento no hay carta, sólo dos menús gastronómicos, uno de los cuales es además una completa incógnita para el comensal.

«Por un lado, tenemos el menú Tradición, que consta de dos aperitivos, un entrante, un principal, un pescado, una carne, prepostre y postre y todo por 65 euros», explica su propietario José Luis Sánchez, quien además comenta que «el menú Experiencia, pese a que apuesta por la misma fórmula, es más creativo y además el cliente desconoce qué va a comer». Éste último menú, que también cuesta 65 euros y con maridaje de vinos, 30 euros más, «varía con frecuencia, según las ideas que vayan surgiendo en cocina», comenta el chef, Alberto Rey.

Lo curioso, es que tal y como señala el dueño del restaurante, la mayoría de los comensales opta por el menú Experiencia y es que a su entender «a la gente le gusta que le sorprendan». «Es cierto que si el cliente tiene alguna preferencia o intolerancia procuramos personalizar al máximo el menú, pero la verdad es que hemos comprobado como la gente deja sus prejuicios fuera, confía y se deja llevar».

Y es que pese a que el restaurante Con Gracia juega con el efecto sorpresa, su propuesta gastronómica es tan clara y definida que deja poco margen a la confusión. «Nuestra oferta se basa en una cocina tradicional catalana, pero le damos una vuelta con un toque internacional y moderno», señala el chef, quien a modo de ejemplo cita «el guiño a la cocina peruana, asiática o coreana». Pese a que el chef es de origen gallego y tiene conocimientos de diversas cocinas del mundo, éste sabe apreciar «las cosas buenas de la región», de las que quiere hacer buen uso y sacar partido.

«En cualquier caso, en este establecimiento, el producto es el gran protagonista, por ello se trabaja siempre con una materia prima fresca, de máxima calidad y primer nivel y, a ser posible, de la zona», asegura Alberto Rey. En este sentido, el chef admite que si bien en su cocina hay «técnica, espumas, gelificación... La base de su propuesta gastronómica es el producto y la forma de tratarlo». «Las cocciones están pensadas siempre para cuidar el producto, para mantenerlo lo más puro posible y que tenga sabor», explica Rey.

Y en este contexto juega también un papel muy destacado el emplatado. «Damos mucha importancia a la presentación del plato, a que éste luzca», asegura el propietario, razón por la cual también se ha puesto mucho cuidado y esmero en la vajilla y la cristalería, encargadas especialmente, y paralelamente, la decoración del establecimiento es muy sobria. «Apenas hay decoración y predominan los colores cálidos en el restaurante porque lo que queremos es que la atención del comensal esté puesta en el plato y éste no se distraiga con elementos ornamentales del establecimiento», explica José Luis Sánchez, un establecimiento «muy familiar, íntimo, cercano y con un trato muy personalizado». «Tenemos capacidad para 24 personas ya que disponemos solo de diez mesas».

Así pues, cuando el cliente elige al restaurante Con Gracia para disfrutar de una cena «en parte lo hace por su tranquilidad y el servicio alegre y dinámico», pero también por «hacer del comer una experiencia», asegura el dueño. «Nuestro comensal no quiere pensar, quiere dejarse llevar y que le sorprendamos; deja sus tabús al margen y se pone en nuestras manos, ya que ésta también es una forma de descubrir cosas nuevas», dice José Luis Sánchez.

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Artículo publicado por Ángela Lara en el diario La razón